La clave para entender este comportamiento es la socialización, es decir, el periodo en el que un cachorro de cualquier especie aprende a relacionarse con otros animales y con su entorno.
Normalmente un cachorro es criado por su madre biológica y aprende de ella dichos comportamientos. Sin embargo, cuando se da el caso de que un cachorro es criado por una madre "adoptiva" de una especie distinta, aprenderá de ella cómo relacionarse con su entorno y con otros animales.
Los cachorros por naturaleza tienden a imitar a sus madres: si un perro ve que su “madre gata” trepa a los lugares, intentará hacerlo él también. También se ha observado que los perros que conviven o han convivido con gatos son más propensos a preferir los lugares cerrados para descansar.